El vino envejece y enriquece su aroma

El vino envejece y enriquece su aroma

El vino envejece junto a la madera y el vidrio tomando una personalidad única

 

Todo vino elaborado ya está apto para su consumo pero gracias a un proceso largo y delicado, que ocurren primero en un barril de madera y luego en la botella de vidrio, este producto adquiere caracteres únicos.

Como resultado del envejecimiento, los aromas de las uvas pasan a tomar notas de vino añejo y el color del vino se aclara, como ocurre en los vinos tintos o se vuelve marrón, como es el caso de los vinos blancos.

Por tanto, se espera que un vino tinto envejecido y fuerte sea más suave en la boca, con sabor menos afrutados y aroma a madera con mezcla de cuero en la nariz.

Mientras que un vino blanco envejecido en roble se volverá o tendrá un aroma menos afrutado, un color con toque dorado y un sabor mucho más sutil complejo.

 

El maritaje de la madera y el vino

 

A partir de la primera fase de envejecimiento la madera forma parte del vino. Los taninos y aroma de la madera del barril donde se lo alberga brindan estas cualidades al vino que perdurarán para siempre.

Las maderas generalmente empleadas para estos barriles que tienen una capacidad de 225 litros son el roble americano o francés, castaño, raulí o pino tea.

El tiempo de estacionamiento es la clave para encontrar el equilibrio justo de aroma y sabor, además de su temperatura y humedad.

La madera permite un proceso de microoxidación lento y homogéneo, al mismo tiempo que reduce la pérdida de líquido por evaporación.

Pasado un tiempo que generalmente es de seis meses, el vino es trasladado a otro barril con el objetivo de separarlo de todos los residuos que quedan en el fondo del barril. Además, durante este proceso se airea el vino para pasar a reposo otra vez, durante varios meses más.

En este punto el vino adquiere un determinado aroma y sabor que son heterogéneos, la homogeneidad se logra mezclándolos con otros vinos de la misma cosecha.

Una vez que se encuentra ese punto se procede a clarificar, filtrado y embotellamiento del vino. Donde cumple la segunda etapa del envejecimiento.

Crianza en botella

 

Una vez llenas y bien cerradas las botellas con corcho comienza la segunda etapa del envejecimiento del vino, llamado reductora.

En esta etapa el vino enriquece su aroma y complejidad del sabor, adquiriendo una elegancia que sólo los grandes vinos guardados por décadas de años lo tienen.

 

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